Oración de gratitud a San José

Oh glorioso San José,
padre silencioso y fiel custodio de Jesús,
hoy mi alma se postra agradecida ante ti.

Tú escuchaste el clamor de mi fragilidad,
miraste con ternura mi enfermedad
y, en tu bondad de padre,
alcanzaste para mí la gracia de la sanación.

¿Cómo no bendecir tu nombre,
cómo no confiar en tu poderosa intercesión?

Hoy me consagro nuevamente a tu cuidado:
recibe mi vida, mis fuerzas y mis días,
para que todo en mí sea para mayor gloria de Dios
y servicio de los más pequeños.

Enséñame a vivir en humildad y abandono,
a guardar en el corazón los misterios del Señor
y a reconocer a Jesús Niño en cada hermano necesitado.

Oh San José, protector y guía,
haz de mí un instrumento dócil
en las manos del Padre,
para que, como tú, viva en silencio, en amor y en fidelidad.

Y que mi vida, sanada por tu intercesión,
sea un canto de alabanza constante
al Niño Jesús que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.




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