sábado, 28 de febrero de 2009

BARBARA MICARELLI

HERMANAS FRANCISCANAS 

MISIONERAS DEL NIÑO JESÚS
 
Sierva de Dios Maria Josefa del Niño Jesús (Bárbara Micarelli) (1845‑1909). Fundadora de las Misioneras Franciscanas del Niño Jesús. (Fiesta, abril 19).

Nacida en Sulmona el 3 de diciembre de 1845, hija de Bernardino Micarelli y Celestina Santini, Bárbara Micarelli vive la infancia y la niñez en su ciudad natal. En 1858 viven en L’Aquila. Hace sus estudios con las Hermanas Maestras Pías del Niño Jesús, Hacia los 20 años gravemente enferma es sanada milagrosamente por intercesión de San José y siente la inspiración de dedicarse al servicio de los miserables, huérfanos, abandonados y a fundar un Instituto de Hermanas al servicio de la Iglesia. Simultáneamente se siente movida fuertemente a buscar luz y apoyo en San Francisco de Asís. A la muerte de su madre y el matrimonio de su hermana María Donata, 1869, con su hermana Carmela se dedica a las obras de caridad. El 21 de noviembre de 1870 sale de su casa y comienza a llevar vida común con su hermana Carmela y Catalina Vicentini, con quienes, bajo la autoridad del Arzobispo de L’Aquila se dedica a enseñar el catecismo, la educación e instrucción, organiza la escuela de trabajo, visita a los enfermos y a los pobres en sus casas. Al crecer el número de alumnas se traslada a la casa paterna y muy pronto a otro local más amplio junto a Santa María di Farfa. Este servicio atrae a muchos pero despierta la resistencia del ambiente masónico de L’Aquila de la época.

En la Navidad de 1879, en Roma, con el nombre de Sor María Josefa del Niño Jesús, recibe el hábito franciscano de la penitencia de manos del Ministro general de los Hermanos Menores, Fr. Bernardino de Portogruaro, y nace así la comunidad de las Misioneras Franciscanas del Niño Jesús.

La comunidad crece incesantemente en L’Aquila, no sin dificultades, como la muerte de los dos primeros Comisarios franciscanos PP. Eusebio da Pratola y Pascual da Gambatesa, y las posteriores incomprensiones. Comienzan las nuevas fundaciones, entre ellas la de Santa María de los Angeles, a donde traslada la madre fundadora el noviciado para arraigar la formación del Instituto en la fuente de la espiritualidad franciscana. Allí abre la escuela de estudio y trabajo, visita a los enfermos, asiste a los moribundos, enseña el catecismo. Entretanto son aprobadas las Reglas y Constituciones del Instituto. 

En el primer Capítulo general del Instituto, en 1894, por incomprensiones personales, por interferencias externas, y contradicciones respecto al gobierno del Instituto, la madre Fundadora es depuesta del gobierno, nombrada maestra de novicias y luego enviada a Cerdeña (noviembre de 1897) con el pretexto de fundar allí una casa. Al enfermarse gravemente regresa a Italia, y no pudiendo continuar su viaje a Asís a causa de su enfermedad, permanece en Roma hospedándose en casa de dos piadosas señoras; debido a sus dificultades con el Instituto se ve forzada a permanecer en Roma por diez años, en medio de enfermedades y el abandono de las suyas. Cuando cree superadas las dificultades en el Instituto, después del Capítulo de 1906, regresa a Santa María de los Angeles el 25 de marzo de 1909, deseosa de encontrar y abrazar nuevamente a sus hermanas; pero no es acogida en la casa. ¿Una nueva versión de la Perfecta Alegría? Por esto se ve obligada a buscar hospedaje entre las Hermanas Franciscanas de Asís, donde muere perdonando y pidiendo perdón el 19 de abril de 1909, asistida por el P. Feliciano Brinci, franciscano. Sus restos mortales fueron trasladados a la capilla de la casa Madre construida en Santa María de los Angeles por la Madre Matilde Zambini para acoger en su Instituto a la Madre Fundadora. 

El Instituto de las Hermanas Misioneras Franciscanas del Niño Jesús se abre a la misión “ad gentes” y funda en Perú (1927), Libia (1929), Bélgica (1952), Estados Unidos (1961), Colombia (1964), Argentina (1964), Filipinas (1980), Bolivia (1982) Albania (1992), Paraguay (1997). Está en proceso de Beatificación. 

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